Y qué culpa tengo yo
si la luna se desvela
cuando el eco de tu risa
rompe el silencio y vuela.
Y qué culpa tengo yo
si el mar en su oleaje inquieto
graba tu nombre en espuma
como un eterno secreto.
Y qué culpa tengo yo
si el viento entre las acacias
susurra versos perdidos
que solo en tu voz descansan.
Y qué culpa tengo yo
si el sol pinta en el ocaso
los colores de tu piel
en su lienzo más sagrado.
Y qué culpa tengo yo
si en las noches de tormenta
mi alma busca la tuya
como un faro en la tormenta.
Y qué culpa tengo yo
de amarte sin condiciones,
si en mi pecho el corazón
te escribió sus confesiones.

Comentarios
Publicar un comentario