AMO COMER


¡Oh, deliciosa comida que sacias mi alma!,

en cada bocado, encuentro un gozo profundo,

un placer que trasciende cualquier calma,

y en tu sabor, mi espíritu se inunda.


Eres un festín para los sentidos,

una sinfonía de sabores y olores,

en cada plato, hay mundos escondidos,

y en cada ingesta, se despiertan amores.


Las especias danzan en el paladar,

los ingredientes se funden en armonía,

una danza de sabores que invita a soñar,

y en cada platillo, se dibuja poesía.


En la comida, se teje la historia,

de tradiciones ancestrales y cariño,

una comunión que trasciende la gloria,

un encuentro sagrado, un ameno festín.


Desde el pan caliente hasta el postre dulce,

cada alimento es un regalo delicioso,

que despierta emociones, que conmueve,

y nos transporta a un mundo venturoso.


En cada reunión, la comida es la estrella,

que nos une, que nos acerca, que nos conecta,

y alrededor de la mesa, el alma se revela,

compartiendo risas, historias, y afecto.


¡Oh, comida, manjar de los dioses!,

tu presencia enriquece mi vida entera,

despiertas placeres y sueños ambiciosos,

y en cada banquete, la dicha se pondera.


Gracias, comida, por nutrir y bendecir,

por ser un arte que nutre el cuerpo y el alma,

en cada sabor, en cada plato, en cada reír,

tu magia perdura, tu encanto embalsama.


Así, en este poema a la comida rendimos tributo,

a la cocina que es arte, pasión y ciencia,

un regalo cotidiano que nos pone en ruta,

haciendo de cada comida, una auténtica experiencia.

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