En el vaivén de la vida, danza el destino,
entre luces y sombras, en un juego divino.
Una danza sinuosa de risas y llantos,
donde el amor y el dolor van de la mano.
La vida, cual tela tejida con hilos de sueños,
se despliega ante nosotros en mil escenarios.
A veces suave brisa, otras tormenta feroz,
nos lleva por senderos desconocidos, veloz.
En el espejo del tiempo, reflejos se entretejen,
y en cada reflejo un secreto se deja ver.
La vida, misteriosa, nos invita a explorar,
sus profundidades, sus matices, sin cesar.
En su laberinto nos perdemos y encontramos,
en cada encrucijada un nuevo desafío abrazamos.
Pero en su esencia, la vida nos enseña,
que solo quien vive intensamente, verdaderamente sueña.
Así, en este vaivén de luces y sombras,
descubrimos el verdadero sentido de la vida,
no en las respuestas que buscamos afanosos,
sino en las preguntas que nos llevan más allá de la herida.

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