Doble catarsis

 


En el abismo del alma, en la penumbra,

donde los sueños yacen en reposo,

reside la tormenta, la sombra densa,

el grito ahogado en el más hondo foso.


Es allí donde la angustia se despliega,

y el corazón se libera del peso,

donde el dolor, cual mar en tempestad,

rompe en oleadas, en un eterno proceso.


La catarsis, dulce y amarga al mismo tiempo,

es el ritual de purificación del ser,

donde el llanto lava las heridas,

y el alma halla la paz que anhela tener.


En este trance de dolor y redención,

el alma se alza, se eleva, se libera,

y en el silencio que sigue a la tormenta,

encuentra su esencia, su luz verdadera.


Así, en el vaivén de la catarsis,

se transforma el sufrir en fortaleza,

y emerge el ser, purificado y libre,

capaz de amar con más pureza y nobleza.

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