Decepciones


En el jardín del alma, donde florecen los sentires,

se entrelazan complicaciones, como hilos en los suspiros.

Complicidades que danzan, secretos que se confían,

en el rincón donde las almas se entienden y se enredan.


Decepciones, como sombras en el ocaso,

pintan paisajes grises en el lienzo del abrazo.

El amor, cual flor efímera, a veces se desvanece,

dejando cicatrices en el corazón que padece.


Desamores que caen como hojas en otoño,

susurran historias de adioses, en cada rincón extraño.

El viento lleva consigo fragmentos de promesas rotas,

mientras el corazón busca sanar sus propias derrotas.


Desencantos, como estrellas que se apagan en la noche,

dejan un rastro de melancolía que el tiempo enrojece.

El espejismo del amor perfecto se desvanece,

y la realidad se revela con matices que estremecen.


En el vaivén de la vida, donde se cruzan caminos,

se encuentran los versos de amores y desatinos.

Complicaciones tejidas en la trama del destino,

complicidades que se deslizan como versos clandestinos.


Decepciones que son lágrimas en el río del adiós,

desamores que son hojas caídas en el bosque atroz.

Desencantos que son suspiros en la noche silente,

poema de versos que narran la vida, tan urgente.


En este poema de vida, donde los sentimientos danzan,

las complicaciones son notas en la partitura que avanza.

Entre desamores y desencantos, se escribe el relato,

con la tinta de la experiencia y el aprendizaje exacto.

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