SIN RUMBO


En el abismo oscuro de mi alma perdida,

se entrelazan desesperación y desencanto,

un torrente de tristeza que me ahoga y aplasta,

en el laberinto de un destino quebranto.


Las sombras acechan en cada esquina,

y mi corazón susurra en lamentos,

anhelando cambiar la ruta en que camina,

en busca de redención y nuevos alientos.


La vida ha tejido nudos en mi sendero,

y en la penumbra, busco una reflexión,

poder cambiar, romper el cerco austero,

y hallar la luz que guíe mi evolución.


En la quietud de la noche más sombría,

me enfrento al espejo de mi propia verdad,

reflexiono en cada lágrima que caía,

y el deseo de transformación crece sin cesar.


Desentraño las cadenas que me aprisionan,

y en las cenizas de mis sueños rotos,

encuentro la fuerza que a mi alma emociona,

una voz que grita: ¡Sí, puedo cambiarlo todo!


He de buscar nuevos horizontes lejanos,

romper la inercia y volar hacia lo desconocido,

construir puentes sobre ríos de engaños,

y renacer en el caos, más fuerte, más sentido.


El desencanto se disipa, el alma se eleva,

como ave fénix emergiendo del dolor,

la desesperación se transforma en reserva,

que impulsa mi camino con mayor fervor.


Con cada paso que doy hacia adelante,

renace la esperanza de un cambio verdadero,

la reflexión me enseña que soy comandante,

capaz de transformar el destino primero.


Que la desesperación y el desencanto,

no sean amos crueles de mi destino,

pues en la reflexión, encuentro el encanto,

de poder cambiar, de ser el genuino.


Así, con valentía y corazón ardiente,

me entrego al viaje de la transformación,

rompiendo las cadenas de lo decadente,

hacia un nuevo ser en mi renovación.

Comentarios