Oh, café querido, néctar oscuro,
que despiertas mi ser con dulce abrazo,
en tus aromas encuentro consuelo,
en tu calidez encuentro abrigo.
Eres la esencia que llena mis días,
con tu sabor intenso y tus notas bravías,
me levantas de sueños y somnolencia,
despertando mi mente con tu gran presencia.
Desde las tierras lejanas te traen,
granos de magia que al tostarse se abren,
revelando secretos de tierras distantes,
conquistando paladares, deleitando instantes.
Tu líquido oscuro, elixir sagrado,
infundes energía a mi cuerpo cansado,
con cada sorbo, fluye vida en mis venas,
despertando pasiones, agitando mis penas.
Eres compañero fiel en cada jornada,
en la oficina, en la plaza o en la madrugada,
te saboreo lentamente, en cada sorbo,
mientras el mundo a mi alrededor se vuelve otro.
En tertulias y charlas eres testigo,
de confesiones profundas y risas de abrigo,
acompañas amores y romances secretos,
y das alivio a corazones maltrechos.
Oh café, eres más que una bebida,
eres un ritual que mi alma precisa,
despiertas mis sentidos, avivas mi mente,
eres la poesía que fluye libremente.
En tus tazas vacías dejo mis pensares,
y encuentro la calma en tus ricos sabores,
una oda al café, mi leal confidente,
siempre estarás en mi corazón presente.

Comentarios
Publicar un comentario