EXISTENCIALIDAD


En la vasta inmensidad del ser y del tiempo,

se entrelazan los hilos de nuestra existencialidad,

somos un eco en el universo, un aliento,

una danza efímera en esta eterna realidad.


Nos encontramos aquí, por un instante breve,

en el río vertiginoso de la existencia,

con el corazón lleno de sueños que se mueven,

persiguiendo el sentido en cada esencia.


Somos polvo de estrellas, chispas de luz,

fluyendo en el cosmos con un propósito etéreo,

caminantes errantes en busca de la cruz,

que revela los enigmas del misterio.


¿Qué significa estar aquí, en este instante?

La pregunta persiste, sin respuesta clara,

un susurro en el viento, un eco constante,

que se pierde en la vastedad tan rara.


La existencialidad nos invita a la reflexión,

a cuestionar lo que creemos saber,

a mirar más allá de la ilusión,

y a descubrir el ser en su ser.


Somos hojas que caen en el otoño,

brotando en primavera con vitalidad,

una eterna danza en el ensueño,

construyendo nuestra propia realidad.


Cada paso que damos en este camino,

es una búsqueda de sentido y razón,

un intento de entender el destino,

y hallar nuestra propia vocación.


En la existencialidad y su maravilla,

nos enfrentamos al tiempo y al espacio,

descubrimos la esencia que brilla,

en la eternidad de nuestro abrazo.


Somos efímeros como gotas de lluvia,

pero también eternos como el infinito,

construyendo nuestra historia ambigua,

en el lienzo del universo bendito.


Así, en la reflexión sobre lo que somos,

en el misterio de la existencialidad,

encontramos la verdad en nuestros lomos,

y nos fundimos con la eternidad.

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