HOLA MUERTE


En el umbral del misterio, se encuentra la muerte,

un viaje inevitable, un destino incierto,

un susurro silente que la vida despierte,

y en susurros etéreos, nos envuelve en su velo.


Es la gran paradoja, el fin y el comienzo,

un paso a lo desconocido, a lo infinito,

un adiós temporal, un adiós sin remedio,

donde se funden el miedo y el espíritu bonito.


La muerte es el recordatorio más certero,

de que el tiempo es efímero, breve y fugaz,

nos impulsa a valorar cada momento sincero,

y a amar con intensidad, sin vacilar jamás.


En su abrazo, se rompen las cadenas terrenales,

y el alma vuela libre, liberada de su prisión,

en el ocaso de la vida, comienzan los rituales,

de una transición etérea, de una nueva canción.


La muerte es el maestro que enseña a vivir,

a apreciar cada instante, a valorar lo esencial,

a abrazar las alegrías, a aprender a sufrir,

a encontrar la trascendencia en lo espiritual.


Es un capítulo inevitable, pero desconocido,

donde se entretejen las memorias y la esencia,

donde se liberan los sueños reprimidos,

y se empieza un viaje hacia la trascendencia.


Así, en esta reflexión sobre la muerte,

encontramos su lección, su verdad esencial,

nos invita a vivir con plenitud y fuerza,

a abrazar cada momento como un regalo celestial.


No tema a la muerte, sino abrace la vida,

con amor y valentía, con pasión y bondad,

la muerte es solo un umbral, una despedida,

en el ciclo eterno de la existencia en su verdad.

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