Caótica vida, te muestras desafiante,
en tus giros impredecibles y vertiginosos,
me desorientas con tu danza vibrante,
y en tu caos, mis pasos son borrosos.
Eres un lienzo difuminado y sin contornos,
donde las certezas se desvanecen en el viento,
cada día es un puzle sin patrones,
y me sumerjo en tu mar turbulento.
En tu caótica sinfonía, busco armonía,
navegando entre las olas de incertidumbre,
mis deseos y anhelos se entrelazan en poesía,
en este vaivén que me consume.
A veces, en la calma de tus destellos,
puedo ver destellos de claridad,
pero pronto se desvanecen como destellos,
y me sumerjo en tu vorágine sin piedad.
Me desafías a soltar el control,
a fluir con tus cambios incesantes,
en tus laberintos, encuentro mi rol,
y aprendo a aceptar lo que das y quitas constantes.
Cada caída me enseña a levantarme,
cada desafío fortalece mi espíritu,
en tu caos, aprendo a reinventarme,
a encontrar en la incertidumbre un nuevo hito.
Eres efímera, vida caótica y difuminante,
pero en tu fugacidad, encuentro el presente,
aprendo a saborear cada instante,
y a valorar cada latido que late ardiente.
A pesar de la confusión y el desorden,
en tu abrazo encuentro un sentido,
y en cada tropiezo, un nuevo acorde,
que me impulsa a seguir, aunque esté perdido.
Así, en tu danza caótica y difuminante,
aprendo a abrazar lo incierto y ambiguo,
descubriendo en cada caos, un instante,
un regalo, un aprendizaje, un sortilegio.
Eres un lienzo en blanco que se colorea,
con cada vivencia y cada experiencia,
y aunque a veces me sienta a la deriva,
tú me inspiras a seguir con perseverancia.
Caótica vida, en tu vaivén me sumerjo,
difuminas mis límites y me desafías,
y en el desorden, encuentro mi refugio,
en tu eterno fluir, en tus melodías.

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