Ella es veneno



No mata de golpe:

entra despacio,

como licor tibio en la lengua,

como promesa que arde sin avisar.


Sus labios saben a fruto prohibido,

dulce al inicio,

amargo cuando ya es tarde

para arrepentirse.


Me mira

y la sangre aprende otro ritmo.

Me toca

y el cuerpo olvida la prudencia.


Es veneno porque encanta,

porque seduce sin fuerza,

porque quien la prueba

vuelve por más

aunque sepa el final.


No quema la piel:

enciende el deseo.

No rompe los huesos:

dobla la voluntad.


Y aun así,

bendito veneno,

porque morir un poco en ella

es la forma más hermosa

de seguir vivo

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