Marco Antonio Lizárraga Saucedo
altibajos y encuentros sin medida,
un laberinto de emociones absurdas
que nos llevan a veces a la deriva.
¿Cuál es el propósito de nuestra existencia?,
¿acaso seguimos un plan ya trazado?,
o thelón de un universo absurdo
donde el caos es nuestro destino anhelado.
Buscamos respuestas que no encontramos,
en una sociedad que nos dicta el camino,
y en el trámite del día a día nos perdemos
en la monotonía del vivir sin sentido.
Preguntas que se hacen desde siglos,
respuestas que no tienen cabida,
y en la lucha por encontrar lo que buscamos
olvidamos simplemente disfrutar de la vida.
Impotencia y angustia van de la mano,
cuando pensamos que nuestra razón de ser
es encontrar el sentido de esta profesión,
cuando debemos ser felices simplemente al estar.
No hay un propósito definido para nadie,
todos tenemos la libertad de crear el nuestro,
y es en el proceso de vivir cada día
que encontramos el arte de vivir con éxito.
Así que olvida el propósito que buscas,
y abraza la idea de disfrutar de verdad,
porque al fin y al cabo, la vida es un regalo
y nosotros somos los encargados de aprovechar.

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